Ministro afirma meta etíope en soberanía tecnológica y transformación digital
El ministro de Innovación y Tecnología de Etiopía destacó los avances en digitalización
Etiopía aspira a desarrollar su potencial tecnológico nacional, pasando del uso y la adopción de tecnologías extranjeras al desarrollo, la producción y la exportación de soluciones propias. Así lo declaró el ministro de Innovación y Tecnología de Etiopía, Belete Molla. Sus declaraciones las cita la agencia de información etíope ENA, socia de TV BRICS.
El ministro señaló que el país debe fortalecer sus capacidades en el ámbito de la adaptación y la creación de tecnologías, en un contexto en el que la inteligencia artificial, la biotecnología y la ciencia espacial están transformando la competencia global.
“No es vergonzoso utilizar tecnologías extranjeras. Lo vergonzoso es no ser capaz de adaptar nada de las tecnologías que utilizamos”, dijo Belete Molla.
Según sus palabras, las tecnologías adquieren cada vez mayor importancia para la competitividad económica y la seguridad nacional. Etiopía, subrayó el titular del organismo, ha logrado avances significativos en la transformación digital en los últimos cinco años y continuará manteniendo el rumbo elegido.
Destacó especialmente el programa gubernamental quinquenal “Etiopía Digital 2030”, que fue lanzado en 2025. El ministro contó que las autoridades ampliarán el uso de la identificación digital y los pagos electrónicos, garantizarán el intercambio de información y acelerarán la digitalización de sectores clave, incluidos la agricultura, la salud, la educación y la industria.
“Etiopía no tiene la posibilidad de permanecer como un simple observador en la era de la inteligencia artificial. Nadie creará por nosotros una inteligencia artificial que entienda nuestros idiomas y resuelva nuestros problemas”, declaró Belete Molla.
En las cuestiones de la transformación digital del Estado, el gobierno deposita sus esperanzas en la generación joven de ciudadanos. Según la evaluación del ministro, los últimos cinco años han creado un impulso para el cambio, y los próximos cinco años deben convertir estos cambios en potencial tecnológico nacional.