Omán pretende extraer agua del aire para regar invernaderos
Un estudio evaluó dónde la tecnología sería más útil: en el sur, el norte o el centro del país
En Omán se estudió la posibilidad de extraer agua del aire y utilizarla junto con invernaderos solares e hidroponía para una agricultura sostenible. Así lo informa Times of Oman, socio de TV BRICS.
El estudio fue dirigido por el investigador Ahmed Al Busaidi, de la Universidad Sultán Qaboos. El proyecto se tituló "Estudio de viabilidad técnico-económica de la extracción de agua del aire y su uso en suelos salinos". El objetivo era comprobar si la captación de agua atmosférica es adecuada para la producción de alimentos en zonas con suelo salino y escasez de agua.
El equipo evaluó distintas regiones de Omán. Encontró buenas condiciones en el sur, cerca de las fronteras con Yemen y Arabia Saudita, en la costa norte y en algunas zonas del centro. En el norte, el agua puede destinarse al consumo humano y a la industria; en el sur, a la agricultura; y en el centro y las zonas remotas, tanto al consumo humano como a la agricultura.
Los aparatos, según el clima y la potencia, producían hasta 40 o 100 litros de agua al día. Los generadores se conectaron a energía solar e hidroponía, y se construyó un nuevo invernadero para las pruebas.
Los tomates de invernadero mostraron un contenido medio de clorofila de 25,5 y una altura media de 186 centímetros, frente a 8,23 y 76,5 centímetros en los tomates al aire libre. La lechuga en invernadero también dio más clorofila y hojas más grandes.
Según el estudio, el sistema aporta ventajas económicas y medioambientales. En el invernadero se pueden cultivar productos durante todo el año, lo que reduce las limitaciones estacionales y proporciona a los agricultores ingresos más estables. La energía solar reduce los costos, y el excedente de electricidad puede venderse a la red eléctrica.
Este tipo de invernaderos ayuda a resolver problemas de escasez de agua, salinización del suelo, falta de tierras cultivables y clima severo. Pueden favorecer el cultivo de productos de alto valor, diversificar la agricultura y reforzar la seguridad alimentaria en regiones áridas. No obstante, el proyecto identificó áreas que requieren mejoras: la gestión de nutrientes y las fluctuaciones del pH en la hidroponía.
El académico Al Busaidi recomendó invertir más en automatización, incluida la inteligencia artificial, para controlar el agua, los nutrientes y las condiciones ambientales. También propuso ampliar la producción a plantas medicinales y frutas exóticas, reforzar la integración de energías renovables y promover su adopción mediante la formación, la sensibilización de la sociedad y los incentivos. Además, destacó el potencial de los invernaderos para la investigación, la educación y el ecoturismo.
El proyecto fue financiado por el Programa de Investigación Estratégica de la Autoridad de Investigación e Innovación y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Recursos Hídricos de Omán.