En el Ártico descubren una nueva especie de caracol que vive dentro de tapetes bacterianos
El molusco habita en fuentes frías de metano del mar de Láptev
Un equipo internacional de científicos ha descubierto una nueva especie de molusco gasterópodo marino. Habita en fuentes frías de metano —conocidas como filtraciones— en el mar de Láptev, a una profundidad de entre 70 y 72 metros. Así lo informó la Universidad Estatal de San Petersburgo (SPbGU), socia de TV BRICS, en su sitio web.
"Hasta ahora, en el Ártico solo se conocían con certeza dos representantes de este género: F. janmayeni y F. cruenta. Para describir la nueva especie, estudiamos en detalle las características de su concha, la rádula —el órgano de la cavidad bucal utilizado para triturar los alimentos— y el sistema reproductivo. El conjunto de características morfológicas demostró claramente que no se trataba de ninguna de las formas conocidas anteriormente, sino de una especie independiente y diferenciada", explicó Iván Nejáyev, investigador principal de la SPbGU y participante en el estudio.
La nueva especie recibió el nombre de Frigidoalvania krylovae, en honor a Yelena Krylová, investigadora principal del Instituto de Oceanología de la Academia de Ciencias de Rusia. El análisis mostró que los representantes árticos de este género no proceden de un único antepasado común. La nueva especie resultó estar emparentada con linajes de moluscos del Atlántico.
La característica más destacada de la nueva especie es su hábitat. Los moluscos fueron encontrados exclusivamente dentro de tapetes bacterianos, formados por densas concentraciones de bacterias quimiosintéticas. Debido a la oscuridad absoluta que reina en el fondo marino, estas bacterias no obtienen energía mediante la fotosíntesis, sino a través de reacciones químicas de oxidación del metano y el sulfuro de hidrógeno. La materia orgánica producida por las bacterias sirve de alimento a la nueva especie.
Los científicos no encontraron F. krylovae fuera de las filtraciones de metano, ni siquiera en otra zona cercana situada a varios kilómetros de distancia. De este modo, demostraron que se trata de uno de los pocos casos confirmados en el Ártico de una especie de caracol con una especialización alimentaria tan marcada, vinculada a un entorno quimiosintético. Este fenómeno es extremadamente poco frecuente entre los organismos bentónicos marinos, que normalmente se alimentan de partículas orgánicas que se depositan desde las capas superiores del agua, conocidas como "nieve marina".
Los investigadores señalaron que las filtraciones de metano del Ártico constituyen ecosistemas independientes y pueden servir de refugio para especies raras y endémicas. El hallazgo también demuestra la existencia en las aguas árticas de una especie de distribución muy limitada, vinculada a estos "oasis de vida" asociados al metano.
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