Universidad de Teherán desarrolló una tecnología ecológica para el monitoreo de contaminantes urbanos
Una nanomembrana magnética permite medir con precisión el contenido de compuestos tóxicos en muestras de aire, agua y suelo
Investigadores de la Universidad de Teherán han desarrollado un método analítico ecológico para detectar compuestos orgánicos volátiles peligrosos en el entorno urbano. La tecnología tiene como objetivo aumentar la eficacia del monitoreo ambiental. Así lo informa Mehr, socio de TV BRICS.
La nueva tecnología está diseñada para detectar benceno, tolueno, etilbenceno y xileno, conocidos bajo el nombre genérico de BTEX. Estas sustancias se encuentran entre los contaminantes ambientales más comunes.
En el estudio, los científicos de la Facultad de Ciencias Naturales de la universidad desarrollaron una nanomembrana magnética compuesta asimétrica para la extracción de compuestos BTEX antes de su análisis mediante cromatografía de gases y espectrometría de masas. Según los científicos, el sistema combina una alta eficiencia analítica con un menor impacto ambiental en comparación con los métodos tradicionales.
Las pruebas de laboratorio mostraron una respuesta lineal del método en concentraciones de 10 a 10.000 microgramos por litro. Los límites de detección oscilaron entre 0,09 y 0,45 microgramos por litro, lo que permite identificar los contaminantes objetivo en concentraciones muy bajas. La desviación estándar relativa se situó en un rango del 2,5 % al 7 %, y los factores de enriquecimiento, entre 14,8 y 23,8, lo que demuestra la estabilidad del método y su eficacia para concentrar los compuestos objetivo antes del análisis.
Además, la membrana se probó en muestras reales recogidas de aire urbano, aguas superficiales y suelo. Los investigadores obtuvieron índices de recuperación aceptables para los cuatro grupos de contaminantes, lo que indica la posible aplicación del método más allá de las condiciones controladas de laboratorio. Las pruebas también mostraron que, después de siete ciclos consecutivos de uso, la membrana conservaba más del 90 % de sus características iniciales. Esto confirma la posibilidad de su reutilización sin una pérdida significativa de la eficiencia analítica.
Según los investigadores, la combinación de alta sensibilidad, posibilidad de reutilización y bajo impacto ambiental convierte a la tecnología en una alternativa práctica a los métodos tradicionales de monitoreo de compuestos orgánicos volátiles. Se espera que el desarrollo tenga aplicación en las megaciudades, donde la detección de sustancias tóxicas en concentraciones bajas es de gran importancia para la evaluación de la contaminación y la prevención de riesgos potenciales.
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