Científicos rusos desvelan los secretos de la frescura de los antiguos caravanserais
Los elementos ornamentales de la arquitectura en regiones de clima cálido cumplen una importante función práctica
Investigadores de la Universidad Estatal del Sur de los Urales (SUSU) han recreado mediante modelos informáticos las mashrabiyas, tradicionales celosías ornamentales de la arquitectura oriental que durante siglos se utilizaron para proteger los espacios del calor, el viento y el polvo. Los científicos analizaron cómo las distintas variantes de diseño influyen en la circulación del aire y en el confort de las personas. El método desarrollado puede aplicarse al diseño de espacios públicos, desde terrazas de verano hasta parques y paseos marítimos. Así lo informó el sitio web de la universidad, socia de la red mediática TV BRICS.
Las mashrabiyas son celosías de madera o yeso instaladas en ventanas, paredes y arcos. Su valor decorativo se combina con una función práctica: sus aberturas permiten el paso de la luz y el aire, favoreciendo la ventilación natural y, al mismo tiempo, protegiendo los espacios de fuertes corrientes de viento y del polvo del exterior.
Los investigadores de la SUSU modelaron mashrabiyas de 15 × 3 metros, unas dimensiones similares a las estructuras que podrían haberse utilizado en las entradas de palacios o grandes caravanserais, edificios destinados al descanso y alojamiento temporal de viajeros. El estudio comparó dos variantes de diseño: una con un 70 % de espacios abiertos y un 30 % de material, y otra con una proporción equilibrada entre huecos y madera.
Los científicos realizaron simulaciones con una velocidad del viento de 5 metros por segundo. Evaluaron el nivel de confort de las personas situadas cerca de estas estructuras, teniendo en cuenta factores como la temperatura, la circulación del aire y la velocidad del viento adecuada para actividades como pasear o descansar.
Los resultados mostraron que las mashrabiyas más permeables son más adecuadas para zonas de paseo, ya que reducen la velocidad del viento entre 1 y 2 metros por segundo y mantienen una agradable sensación de movimiento del aire. Por su parte, las estructuras con menos aberturas ofrecen una mayor protección frente a corrientes fuertes y son más apropiadas para espacios donde las personas permanecen durante períodos prolongados, como zonas de descanso o cafeterías al aire libre.
Según los investigadores, la eficacia de una mashrabiya depende de su función. Cuanto mayor es la permeabilidad de la estructura, más aire permite pasar, aunque reduce menos la velocidad del viento. Las celosías más densas proporcionan una protección superior, pero una permeabilidad demasiado baja puede afectar negativamente a la circulación del aire.
Los investigadores destacan que las mashrabiyas pueden incorporarse al diseño de terrazas de verano, parques, mercados y paseos marítimos. Estas estructuras ayudan a disminuir la fuerza del viento, favorecen la ventilación natural y permiten crear un microclima confortable sin necesidad de un consumo adicional de energía.
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