Secretaria ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, Yasmine Fouad: Independientemente de nuestras culturas e identidades, "Unidos por la Tierra" es el mensaje que buscamos promover y va más allá de la campaña s
En una entrevista exclusiva con TV BRICS, la secretaria ejecutiva explica qué factores pueden acelerar la adopción de innovaciones en el sector agropecuario de los países del Sur Global
Yasmine Fouad es la secretaria ejecutiva de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación. Ocupa este cargo desde 2025. Es máster en Ecología por la Universidad Ain Shams y doctora en Estudios Euromediterráneos por la Universidad de El Cairo. Desde 2018, desempeñó durante siete años el cargo de ministra de Medio Ambiente de Egipto.
Cuenta con una amplia experiencia en gobernanza ambiental y diplomacia climática internacional.
En mayo de 2026, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) lanzó la iniciativa internacional Caravana de la Ruta de la Seda, una campaña de apoyo al Año Internacional de los Pastizales y los Pastores. ¿Por qué se eligió precisamente esta ruta y cómo se seleccionó el tema de la expedición?
En primer lugar, me gustaría centrarme en las tierras de pastoreo y en el proceso multilateral que formó parte de la COP16, celebrada en Riad, en el Reino de Arabia Saudita. Durante esta conferencia se aprobó una decisión centrada en las tierras de pastoreo, y nosotros decidimos darle continuidad. Elegimos abordar este tema en el marco del Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, proclamado por el secretario general de las Naciones Unidas en Nueva York para 2026.
Como la CNULD es la convención responsable de las cuestiones relacionadas con la tierra, decidimos centrarnos en lo que denominaría la sensibilización y la visibilización de los pastores y las comunidades ganaderas. Esta es una de las iniciativas que estamos impulsando para generar un mayor impulso de cara a la COP17.
En cuanto al tema de la expedición, nuestro enfoque se basa en una perspectiva centrada en las personas. ¿Cómo podemos comenzar en Riad, donde se celebró la COP16, continuar hacia Turquía, pasando por Antalya, reunirnos con pastores y mujeres, llegar a Asia Central, avanzar hacia China y, finalmente, alcanzar Mongolia? En definitiva, el objetivo principal es poner en el centro a las personas que forman parte de este recorrido.
Usted ha señalado que los pastizales cubren más de la mitad de la superficie terrestre y proporcionan medios de vida a miles de millones de personas. Sin embargo, en algunas regiones están desapareciendo a un ritmo más acelerado que los bosques tropicales. En su opinión, ¿qué papel desempeña el pastoreo tradicional en su conservación?
En primer lugar, los pastores conocen sus territorios mejor que nadie. En segundo lugar, poseen un amplio y valioso conocimiento tradicional, y son quienes mejor pueden proteger la tierra. En tercer lugar, saben exactamente cómo garantizar que la movilidad asociada al pastoreo se lleve a cabo por las rutas adecuadas y en el momento oportuno.
Independientemente de nuestras diferencias culturales, creencias e identidades, "Unidos por la Tierra" es el mensaje que queremos promover, y va mucho más allá de la campaña dedicada a los pastizales.
Volviendo a la Caravana de la Ruta de la Seda, que recorre el trayecto entre Riad y Ulán Bator, los participantes ya han visitado Turquía, Rusia, Uzbekistán, Kazajistán y Kirguistán. ¿Qué prácticas tradicionales y soluciones innovadoras podrían ampliarse para impulsar la restauración de tierras en todo el mundo?
Los temas relacionados con la tierra y el agua, la gestión sostenible de los recursos hídricos, el aprovechamiento de las aguas de inundación durante la estación seca, la capacidad de prever las olas de calor y las condiciones meteorológicas para seleccionar los cultivos más adecuados, así como el impacto que estos desafíos tienen en las mujeres de las comunidades pastoriles, son ámbitos cuyas experiencias deben ampliarse y replicarse a escala mundial.
La Caravana de la Ruta de la Seda se basa en los acuerdos adoptados durante la Conferencia de las Partes. ¿Qué resultados concretos de ese trabajo pueden señalarse hasta la fecha?
La campaña tiene como objetivo sensibilizar a la opinión pública. La decisión adoptada en la COP demuestra que la comunidad internacional reconoce que los pastizales son una prioridad. La próxima COP estará centrada en la financiación, por lo que estamos pasando de los compromisos y la sensibilización a la implementación de acciones concretas sobre el terreno. Ese es precisamente el objetivo que buscamos impulsar con la Caravana de la Ruta de la Seda.
En la 16.ª Conferencia de las Partes se puso en marcha la Alianza Mundial de Riad para la Resiliencia frente a la Sequía. Los países de ingresos bajos y medianos bajos serán los principales beneficiarios de esta iniciativa. Hablamos de 75 países que ya han elaborado planes de gestión de la sequía y que ahora necesitan apoyo para llevarlos a la práctica. Lo importante es comprender que no podemos seguir dependiendo exclusivamente de la financiación pública para hacer frente a la sequía.
Lo que realmente importa, y en lo que trabajamos desde la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación junto con las instituciones financieras internacionales, otros organismos de la ONU, nuestros socios y el sector privado, es demostrar que las inversiones en resiliencia frente a la sequía y en la restauración de tierras pueden ser financieramente viables. De este modo, buscamos fomentar una mayor participación del sector privado en la lucha contra la degradación de las tierras, la reducción de los efectos de la sequía y el combate contra la desertificación. Este enfoque representa un cambio de paradigma en la labor de la Convención.
En su país, Egipto, se ha puesto en marcha el Proyecto Nuevo Delta, la mayor iniciativa de recuperación de tierras en la historia de la República Árabe de Egipto. En su opinión, ¿con qué rapidez podrá el país aumentar en un 15 % la superficie total de tierras cultivadas, tal como se ha propuesto?
Me gustaría destacar dos factores. El primero es la voluntad política y el compromiso, que desempeñan un papel fundamental bajo el actual liderazgo del Gobierno egipcio.
El segundo es la tecnología, especialmente en lo que respecta a la reutilización del agua y a las formas de incrementar su disponibilidad. Además, el país ha invertido considerablemente en el desarrollo de cultivos que requieren menos recursos hídricos.
En pocas palabras, si queremos ampliar la superficie agrícola, no basta con invertir. También necesitamos innovación en los cultivos, suelos saludables y recursos hídricos suficientes. Por eso, en la COP17, la relación entre la tierra y el agua será uno de los temas centrales. Además, necesitamos a los jóvenes, y uno de los puntos fuertes de Egipto es contar con una amplia población joven, bien formada y preparada, que seguirá impulsando el desarrollo del sector agrícola.
La degradación del suelo se convirtió en uno de los temas centrales de la agenda de los BRICS en 2025. Una de las principales decisiones fue la creación de la Asociación para la Restauración de Tierras. En su opinión, ¿cómo se complementan las iniciativas de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y los esfuerzos de los BRICS?
Creo que uno de los principales objetivos es reunir a todos aquellos que dependen de la tierra, ya sea de forma directa o indirecta, e involucrarlos en este proceso y en el diálogo. La iniciativa "Business for Land" es un claro ejemplo de ello, ya que reúne al sector privado, científicos, expertos y centros de cooperación de ámbito nacional, subregional y regional para debatir sobre la restauración de las tierras.
Otro aspecto que presentaremos en la próxima COP es la participación del sector minero. La minería requiere un uso intensivo del suelo, pero las empresas también tienen la responsabilidad de restaurar las tierras que utilizan. Por ello, incorporar al sector minero a este debate constituye una parte fundamental del enfoque que queremos impulsar.
Además, debemos tener en cuenta lo que la ciencia puede aportar para conservar la salud de los suelos y cómo podemos protegerlos de manera más eficaz mediante distintas tecnologías. Uno de los ámbitos que la Convención explorará es el uso de la inteligencia artificial. La IA consume una cantidad considerable de recursos y también tiene un impacto ambiental sobre el suelo, el agua y la energía. Sin embargo, si logramos reducir esos impactos y, al mismo tiempo, utilizar la inteligencia artificial para detectar la degradación del suelo, mejorar la planificación y supervisar los procesos de restauración, esta tecnología podría convertirse en un verdadero motor de transformación de la gestión digital de las tierras.
También quería mencionar a China, que ha logrado resultados notables en la lucha contra la desertificación. Por ejemplo, durante los últimos diez años, la superficie de los desiertos arenosos se ha reducido en 4 millones de hectáreas y la de los desiertos rocosos en 5 millones de hectáreas. Está claro que las tecnologías avanzadas han desempeñado un papel fundamental en este proceso. En su opinión, ¿qué mecanismos podrían acelerar la adopción de innovaciones en el sector agrícola de los países del Sur Global?
La cooperación Sur-Sur es uno de esos mecanismos. Otro consiste en movilizar el capital del sector privado y reducir los riesgos asociados a la inversión privada mediante mecanismos innovadores de financiación.
Asimismo, sería muy útil desarrollar taxonomías que puedan integrarse en los instrumentos financieros utilizados por los países del Sur Global.
Además, la Convención alberga la Iniciativa Mundial sobre la Tierra del G20, surgida en el marco del G20 y financiada por el Reino de Arabia Saudita. Se trata de otra plataforma preparada para facilitar la transferencia rápida de tecnologías, su adaptación, ampliación y replicación, así como el intercambio de experiencias entre China y otros países, especialmente los del Sur Global.
¿Cómo ha influido el rápido desarrollo de la innovación en los planes de estudio universitarios de agronomía, edafología y ecología?
Tradicionalmente, la formación en estos campos se ha centrado en la biología, la gestión empresarial, las características del suelo y sus diferentes capas. Sin embargo, considero que es necesario reforzar otros ámbitos, como la economía de la degradación de las tierras. Cuando hablamos de pérdidas anuales de 900.000 millones de dólares estadounidenses debido a la degradación del suelo, o de 300.000 millones de dólares provocadas por las sequías, debemos comprender mejor sus consecuencias económicas.
Es necesario fortalecer la conexión entre las ciencias de la tierra, el suelo y el agua, la economía y los aspectos sociales relacionados con estos desafíos.
Además, mantenemos alianzas con diversas universidades para crear una plataforma que permita integrar el estudio de la degradación de las tierras, la sequía y la desertificación en distintas disciplinas, promoviendo enfoques transversales y multidisciplinarios en instituciones académicas de todo el mundo.
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